En una Tradición Católica válida podemos distinguir cuatro
- Una tradición válida es escritural.
Esto quiere decir que debe basarse en un entendimiento correcto del significado inspirado de los textos de las Escrituras. En la historia de la Iglesia, tal entendimiento correcto a menudo se presentó de la mano de una nueva consciencia de asuntos importantes. La nueva y correcta interpretación de la Escritura proviene de la inmortal acción del Espíritu Santo en la Iglesia.
- Una tradición válida es informada.
Para que sea informada, los portadores de la Tradición deben haber entendido correctamente la cuestión y los asuntos que están en juego. Como Pío XII afirmó en Divino Afflante Spiritu (1943): "Hay muchos asuntos, especialmente históricos, que han sido desarrollados insuficientemente o no han sido desarrollados por los comentaristas de siglos pasados, ya que carecían de casi toda la información necesaria para su elucidación".
- Una tradición válida puede estar latente durante varios siglos.
La historia de la Iglesia demuestra que debemos estudiar el pasado con cuidado. Bajo la práctica y escondidos bajo textos explícitos, puede haber una Tradición latente, contraria pero válida. Una Tradición que es fiel a las enseñanzas del Evangelio y que es transmitida a través de los siglos sin que sea explícitamente reconocida como tal.
- Una tradición válida muestra un desarrollo a través de un crecimiento dinámico.
La verdadera Tradición no es estática. Crece, no en el sentido de que difiera sustancialmente del mensaje inspirado recibido de Jesucristo y los Apóstoles, pero sí en en sentido de que muchas de sus implicaciones latentes son gradualmente comprendidas con la ayuda del Espíritu Santo.
Traducción: Ivelisse Colón-Nevárez
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